La lectura como red social
21 diciembre, 2012 – 12:42 am | 6 Comentarios

Desde Deletrea.me proponemos una nueva ventana de diálogo. Un guiño hacia las obras legadas por la historia que se nos aparecen con un click frente a nosotros. Y agarramos con fuerza las redes sociales, y hacemos de ellas uno de aquellos cafés donde encontremos un lugar para disfrutar, en común, de la lectura, como antaño.

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“Si renunciamos a nuestros sueños, en cierto modo, renunciamos a nosotros mismos”
21 enero, 2013 – 8:23 am | 11 Comentarios

El escritor cordobés Salvador Gutiérrez Solís nos presenta su último trabajo, El escalador congelado. Una extraordinaria historia humana con la edad como elemento desencadenante. Un viaje hacia el destino soñado y los obstáculos que nos impiden avanzar, contado a través de la óptica de unos personajes generosos que nos permiten adentrarnos en el universo de sus anhelos y expectativas incumplidas. Ese choque de trenes entre lo que somos y lo que esperábamos ser en esa incesante, pero a la vez ineludible búsqueda de la felicidad.

¿Por qué escribir?  ¿Qué te aporta la escritura?

Salvador Gutiérrez, autor de la novela "El escalador congelado"

Preguntas muy complicadas. Tengo claro que escribo por necesidad, pero también por placer; no olvido la curiosidad y la adicción. Droga dura sin tratamiento. Seguramente escribo por un inexplicable efecto de liberación, por complicidad con mi propio mundo: escribir esas novelas que me gustaría leer. Aunque esto también se podría definir, además, como egoísmo literario o como un ejercicio de onanismo. No creo que haya una sola respuesta. No me concibo sin Literatura, siempre estoy atrapado en una historia. Sí tengo más claro lo que me aporta la Literatura: vida.

¿Cómo se concibe El escalador congelado?

Jamás me he parapetado frente a una pantalla en blanco y me he dicho: voy a escribir una novela. Y no creo que lo vaya a hacer en el futuro. Siempre parto de algo, de una imagen, de una estrofa, de un chispazo –mejor un incendio– que me activa, que me indica un camino a seguir. Con el paso del tiempo, esa primera imagen, esa chispa, queda irreconocible en el texto, es una raíz que permanece escondida en el subsuelo, lejos de la vista, pero no deja de ser el nutriente de la novela.

Quería escribir una novela muy actual, con la que se pudiera sentir identificada muchísima gente. Una novela que hablara de nosotros, de nuestras vidas, que también son un material perfecto para novelar. Esta búsqueda de la normalidad, de identificación, me gusta decir, ha propiciado que la redacción de El escalador congelado me haya llevado mucho tiempo y trabajo. Puede parecer una contradicción, pero es muchísimo más fácil, desde un punto de vista literario, abordar una personalidad diferente, extravagante o rara, que ya cuenta con sus propias peculiaridades, que una persona normal, lo que conocemos como una persona normal. Pero cuando buscas las grietas en la pared, todos tenemos mucho que mostrar, ya que todos nosotros, de un modo u otro, somos especiales, somos únicos, diferentes e irrepetibles.

¿Por qué el título? ¿Crees que la edad nos paraliza?

El título me lo proporcionó una imagen muy concreta de un documental. Una imagen que entendí como una gran metáfora. El escalador que queda congelado a mitad de camino, sin poder alcanzar la cima, la meta. La metáfora perfecta para definir nuestro paso por este mundo. No creo que nos paralice solo la edad. La edad puede actuar como acelerador o amplificador. Es decir, a más edad, normalmente, menos confianza en nuestras posibilidades, más precaución. Nos congela la incertidumbre, el temor a lo desconocido, el qué dirán, el no saber qué nos podemos encontrar tras esa puerta en mitad del camino.

Te atreves a dialogar con el lector. ¿Cómo surge la idea de ir compartiendo tu trabajo a través de un blog y de las redes sociales?

Yo no lo calificaría como atrevimiento, para mí es una oportunidad maravillosa y muy enriquecedora la que nos ofrecen las nuevas tecnologías, todo lo que conocemos como entorno 2.0. Es muy emocionante recibir un correo de un lector mexicano al que le ha encantado tu novela y que te pregunta si de verdad existe tal restaurante sobre el que ha leído, o el de una lectora diciéndote que se ha sentido muy identificada, o leer el tuit de alguien recomendando la novela, o que compartan en tu muro de Facebook una fotografía de El escalador congelado en las manos de un lector. Gracias a todo esto la distancia entre el autor y los lectores ha desaparecido, nos encontramos en el mismo punto y a mí me fascina conversar con ellos, conocer sus reflexiones, saber lo que más les ha gustado. Es una información valiosísima, además de una experiencia vital tremendamente excitante.

Con El escalador congelado, además, he querido compartir con todo aquel que lo desee mi archivo de sensaciones, en forma de canción, imagen o receta, y que he denominado #Materiales. El lector puede tener acceso, de este modo, a una información suplementaria, que le puede ayudar a comprender y a analizar todas las claves de la historia. Todo esto se puede encontrar en el blog www.elescaladorcongelado.blogspot.com. También cuenta la novela con su propia lista de Spotify, completamente abierta a todo aquel que la quiera escuchar, así como con su canal de Youtube.

¿El  proceso de creación ha sido un tanto diferente por la incorporación de ese factor virtual? ¿Cómo lo describirías?

Apasionante, emocionante en muchísimas ocasiones. Y, sobre todo, es un proceso mucho más abierto y transparente. Necesitaba mostrarme a los lectores, compartir con todos ellos lo que me incita a escribir, mostrarles el origen de esta novela. Me he esforzado en mostrarme sin tapujos, con la mayor sinceridad, sin guardarme nada.

¿Repetirías la experiencia? En este sentido, ¿qué es lo que más te ha sorprendido?

Lo pienso repetir, indiscutiblemente. Ya lo he comentado antes, es una experiencia increíblemente enriquecedora, que me está ofreciendo multitud de emociones, muy satisfactorias. Me ha sorprendido la fluidez en la comunicación, la identificación con los personajes, los muy diferentes análisis que cada lector realiza de la novela. Pero, por encima de todo, me sigue sorprendiendo el que muchos lectores se «sorprendan» –perdón por la repetición– por acceder de forma directa con el autor del libro que han leído o están leyendo, ya que considero que debería ser ya algo que formara parte de lo que entendemos como cotidiano.

La literatura se nutre de formatos innovadores, se reinventa. ¿Crees que las nuevas plataformas terminarán minando la esencia?

No, en absoluto. Históricamente, siempre ha existido ese sector, en cualquier ámbito o periodo de la sociedad, que ha renegado y temido la evolución, los cambios, que los han entendido como un enemigo, y no como un aliado. Y sigue sucediendo en la actualidad. Yo, sin embargo, los entiendo como unos estupendos y formidables aliados. Mientras haya más cauces, formatos y soportes sobre los que se extienda la Literatura, mucho mejor. Esto potenciará la aparición de nuevos lectores, que podrán escoger el soporte con el que se sienten más cómodos. La Literatura seguirá su camino, tal y como ha hecho hasta ahora, con la diferencia de que se podrá encontrar en más formatos.

De los personajes de este libro, ¿por cuál sientes predilección?

Como padre de la criatura debería ser neutral y no descubrir afectos públicamente. Sin embargo, y aun exponiéndome al enfado de algunos de ellos, te reconozco que tengo una especial predilección por las protagonistas femeninas de la novela. Es decir, por Luna, Ana y Susana. Tres mujeres radicalmente diferentes, cada una a su manera muy combativas, y propietarias, todas ellas, de unas personalidades tan ricas como atractivas. A pesar de que los personajes femeninos me resulten más complicados de abordar, debo reconocer que me reportan más satisfacciones. Las mujeres son más expresivas, más «amplias» literariamente, con más aristas, más apasionadas y apasionantes.

¿Qué sensación te gustaría que permaneciera en el lector una vez concluidas las páginas de El escalador congelado?

Una por encima de todas: el temor a quedar paralizado/congelado no te puede impedir intentar escalar. Intentarlo, al menos. Con los pies en la tierra, conscientes de nuestras propias posibilidades, obviamente, no podemos ni debemos renunciar a alcanzar nuestros sueños. Debemos intentarlo siempre. Si renunciamos a nuestros sueños, en cierto modo, renunciamos a nosotros mismos.

¿Cuál es tu libro favorito?

Me temo que no podría hablar de un solo libro, de la misma manera que no podría hablar de un solo disco, cómic o película. Y es que me considero un autor positivamente «polucionado». Es decir, no renuncio a ninguna de las expresiones artísticas con las que convivimos, todas las disfruto y todas ellas, a su manera, me sirven de «alimento». Convivimos en una sociedad muy mediática, que genera un sinfín de información, de todo tipo. Ante esto, debemos seleccionar aquello que más nos emociona, que más se acerca a nuestra personalidad y forma de entender este mundo que nos ha tocado vivir. Te podría citar hasta un centenar de autores que me entusiasman, en todos los ámbitos creativos.

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