Artículos por Yaiza Mederos
Cuando me miro al espejo veo a una chica de 28 años a la que le quedan muchas cosas por vivir. Ya saben, ojos pequeños pero siempre muy abiertos. Empecé la carrera de Filología Hispánica, un período de mi vida que me dio muchas herramientas para madurar los conocimientos que traía del instituto y de la vida. Pero, en un camino con tantas direcciones posibles, decidí marcharme a Madrid a estudiar Periodismo. Ya licenciada, vuelvo a pararme en el camino para seguir otra dirección que me llevará, si tengo suerte y le pongo empeño, hacia la fotografía. Hoy mi vida gira en torno a tres principios. Uno, en una historia siempre hay más de un punto de vista. Dos, si quieres captar la esencia de las personas, tienes que saber observarlas. La última es mirarme de vez en cuando al espejo y preguntarme, como decía aquel cantautor madrileño, si esta es la vida que quiero y puedo tener.
¿Qué pasará con los finales que quedan en el limbo, entre el deseo del olvido y la necesidad del recuerdo?
Es el mar el que toma prestadas tus huellas y el que luego las guarda bajo las piedras, como hace con todos sus valiosos tesoros.
El placer es una página en blanco de la que se desprenden las palabras justo después de escribirla.
Érase una vez un niño al que no le asustaba soñar. ¿Y si de vez en cuando volviéramos a ser niños?
En el autorretrato hay un fino hilo en el que cuelga la definición de uno mismo, la cara oculta de tu yo. ¿Eres capaz de redescubrirte?
Las ruedas van dejando las huellas de nuestras migraciones en un camino que se antoja difícil y complejo. Así es como nos gusta a los viajeros. A los que soltamos el manillar para dejar al viento pasar entre nuestros dedos.
Alzamos las velas y vamos directos hasta la vida de los piratas. Nos subimos en sus barcos y en sus buques, buscando con ellos gigantes cetáceos. Implorando a voz en grito nuestra libertad.


